¿Es lícito dar el zakāt al-fiṭr en dinero en los países occidentales?
Esta cuestión es de los asuntos de diferencia reconocida entre los sabios, antaño y hoy, y la diferencia en ella es una diferencia de diversidad y de criterio en la realización del propósito, no una diferencia de oposición en el fundamento mismo de su legitimidad. Pues el zakāt al-fiṭr es una obligación establecida por la Sunna; dijo Ibn ʿUmar (que Dios esté complacido con ambos): «El Mensajero de Dios ﷺ prescribió el zakāt al-fiṭr: un ṣāʿ de dátiles o un ṣāʿ de cebada» (acordado), y el Profeta ﷺ aclaró su propósito al decir: «Una purificación para el ayunante de la vana palabra y la obscenidad, y un alimento para los necesitados» (narrado por Abū Dāwūd; un hadiz aceptable [ḥasan]).
Los juristas han diferido sobre darlo en dinero en dos opiniones bien conocidas:
- La mayoría de los juristas (los malikíes, los shafiíes y los hanbalíes) consideran que lo originario es darlo en alimento del sustento predominante del país, siguiendo el sentido literal del texto que lo determinó con el ṣāʿ de alimento, y según ellos el dinero no es válido salvo en casos restringidos.
- Los hanafíes permiten dar el valor en dinero, atendiendo a que el propósito es cubrir la necesidad del pobre, y el dinero puede ser más provechoso para él y más resolutivo de su necesidad; y esto se transmite de un grupo de los primeros musulmanes.
Y lo que sostienen muchas de las academias y comisiones jurídicas contemporáneas que se ocupan de las circunstancias de los musulmanes en Occidente es: que lo originario es darlo en alimento, y se permite darlo en dinero ante la necesidad y la realización del beneficio para el pobre —lo cual es lo predominante en los países occidentales—; donde le resulta difícil al musulmán hacer llegar el alimento a sus merecedores, y las instituciones islámicas se encargan de recaudar el valor y desembolsarlo en sus cauces reconocidos. Obrar aquí con el valor es una realización del propósito de «enriquecer al pobre en este día», no un rodeo en torno al texto.
Y su cantidad: un ṣāʿ del sustento predominante del país, que se estima en torno a dos kilos y medio a tres kilogramos aproximadamente, o su valor en dinero. Y se da por cada miembro de la familia, pequeño y grande.
Y su tiempo: se hace obligatoria al ponerse el sol del último día de Ramadán, y lo mejor es darla antes de la oración del ʿīd; por su palabra ﷺ: «Quien la entregue antes de la oración, es un zakāt aceptado; y quien la entregue después de la oración, es una limosna de las limosnas» (narrado por Abū Dāwūd; un hadiz aceptable [ḥasan]). Es lícito adelantarla un día o dos, e incluso algunos sabios permitieron adelantarla desde el comienzo del mes por el beneficio de hacerla llegar al pobre a su debido tiempo.
En resumen: dala en alimento si te resulta fácil hacerlo llegar al necesitado; y si no, el dinero es válido, si Dios quiere, especialmente en Occidente, y el asunto es amplio, siendo el propósito introducir la alegría en el pobre el día del ʿīd.