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Dr. Ahmed Abouseif
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Serie · Episodio 6
Tafsīr orientado a los fines
Tafsīr orientado a los fines

Los principios y los controles del tafsīr orientado a los fines: entre la apertura y la disciplina

Dr. Ahmed AbouseifJunio de 20265 min de lectura

Por el Dr. Ahmed Mohamed Ali Abouseif, presidente de la American Imams Academy (Academia Americana de Imames).

El tafsīr orientado a los fines es una gran puerta de bien, pero —como cualquier método— se usa mal si se desata de sus controles. Uno puede usar «el fin» como pretexto para suspender un dictamen explícito, o para cargar sobre un versículo lo que no puede soportar. De ahí que establecer los controles sea la válvula de seguridad que preserva el método de deslizarse hacia una interpretación desviada.

Primero: la consideración de la palabra y el contexto en primer lugar

El fin no se construye sino sobre un significado correcto; la inquisición orientada a los fines debe partir de la significación de la palabra, el contexto del versículo y las circunstancias de su revelación. Quien salta hacia «el fin» rebasando el significado lingüístico y contextual ha edificado sin cimiento y está a punto de atribuir a Dios lo que no quiso. La palabra es la raíz, y el fin es su fruto; el fruto no se recoge cortando la raíz. Este control es la mayor línea divisoria entre el intérprete orientado a los fines disciplinado y el que interpreta por capricho.

Segundo: regresar a los fines reconocidos, no a los imaginados

Los fines a tener en cuenta son los que indica la Sharía y se estudian del conjunto de sus textos, no los que el lector imagina como intereses según su capricho, la costumbre de su época o la presión de la realidad. Un interés legalmente reconocido es una cosa, y un interés imaginado e ilusorio es otra. La balanza es presentar el interés alegado a la Sharía: si testifica su reconocimiento, se acepta; si testifica su anulación, se rechaza; y si calla, se examina su conformidad con el género de los fines de la Sharía. Con ello el método se preserva de arbitrar caprichos en nombre de los fines.

Tercero: la conformidad de lo particular con lo universal

El fin particular deducido de un versículo o un dictamen debe conformarse con los fines universales del Corán y la Sharía; no se ha de deducir un fin que choque con un principio universal fijo. Si aparece una contradicción entre un particular y un universal, sabe que el fallo está en la comprensión de quien deduce, no en la Sharía, y el particular se devuelve al universal, no al revés. Los universales gobiernan a los particulares, y el Corán se confirma a sí mismo y no se contradice.

Cuarto: no oponerse a lo definitivo

No es lícito llegar mediante los fines a anular un dictamen establecido por una prueba definitiva; los fines vinieron a servir a los dictámenes y profundizar su comprensión, no a demolerlos y librarse de ellos. Quien suprime una pena prescrita, una obligación o un dictamen definitivo bajo la pretensión de «el fin» ha hecho de los fines un pico de demolición —y esto es una desviación de su realidad y una inversión de su función—; pues el fin verdadero profundiza la adhesión al dictamen porque descubre su sabiduría, no lo anula. Quien comprende por qué se prohibió el vino crece en alejamiento de él, no al revés.

Quinto: distinguir el fin del medio

Entre las sutilezas del método está distinguir el fin fijo del medio cambiante que conduce a él. La justicia, la consulta y la misericordia mutua son fines fijos, mientras que las formas de realizarlos y sus medios pueden cambiar con el cambio de las condiciones y las épocas dentro del marco de la Sharía. Dos partes opuestas caen en confundir ambos: quien congela el medio y lo supone el fin, y así se estanca en una forma histórica; y quien disuelve el fin so pretexto del cambio del medio, y así pierde lo fijo. La moderación es salvaguardar los fines y elegir bien los medios legítimos que los realizan.

Una aplicación contemporánea provechosa: el fin de transmitir el conocimiento es fijo, mientras que sus medios se renuevan; el púlpito y el libro son dos medios, y como ellos hoy el clip de vídeo y la plataforma digital. Quien congela el medio antiguo solo, suponiéndolo el fin, ha estrechado lo amplio; y quien usa los medios modernos realizando el fin de la transmisión con los controles de la Sharía ha acertado. Esta distinción nos preserva de rechazar todo lo nuevo y de aceptar todo lo nuevo por igual.

Un ejemplo del fallo

Quien lee los versículos de la herencia y luego llama a abolir la disparidad en ellos bajo la pretensión de que «el fin de la Sharía es la justicia y la igualdad» ha cometido dos errores a la vez: suspendió un texto definitivo y explícito, e imaginó un fin (la igualdad aritmética) distinto del fin legal reconocido (la justicia que tiene en cuenta las responsabilidades y las cargas financieras que recaen sobre el hombre). La justicia no significa identidad, sino dar a cada titular de un derecho su derecho según su posición y sus obligaciones. El fin correcto se comprende a la luz del texto y aumenta su firmeza, en vez de ponerse en su contra y usarse como palanca sobre él.

Y una palabra necesaria para el lector entusiasta: deducir los fines universales y aplicarlos a los dictámenes es una puerta delicada, cuya función primera corresponde a los firmemente arraigados en el conocimiento entre la gente del iytihād, no a todo el que ha leído esta serie. El propósito de este artículo es que comprendas los fines, los vivas y distingas lo disciplinado de lo desbocado —no que deduzcas los dictámenes por ti mismo de forma independiente—; pues entre comprender el fin y ejercer el iytihād en él hay una distancia de conocimiento y cualificación.

A esto le sigue el séptimo artículo: «El fruto de estudiar el Corán sobre la base de los fines».

| Una enseñanza para la vida: Haz de cada deducción orientada a los fines una balanza de tres preguntas: ¿se apoya en el significado de la palabra y el contexto? ¿Concuerda con los fines universales? ¿Y está libre de oponerse a lo definitivo? Si la deducción responde a las tres con un sí, es disciplinada; y si tropieza en una de ellas, detente y revisa antes de atribuirla a lo que Dios quiso. | |---|

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