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Serie · Episodio 1
Tafsīr orientado a los fines
Tafsīr orientado a los fines

Tafsīr orientado a los fines: clarificar el concepto y precisar el término

Dr. Ahmed AbouseifJunio de 20268 min de lectura
Tafsīr orientado a los fines: clarificar el concepto y precisar el término

Por el Dr. Ahmed Mohamed Ali Abouseif, presidente de la American Imams Academy (Academia Americana de Imames).

¡Cuántos leen el Corán buscando un dictamen, y qué pocos lo leen buscando sabiduría! ¡Cuántos preguntan «¿Qué ordenó Dios?», y qué pocos añaden «¿Y por qué lo ordenó?»! Entre las dos preguntas hay una gran distancia: la distancia entre llevar el versículo en tu memoria y ser llevado por el versículo hacia su intención. Comencemos, pues —como comienza el Corán—, desde un versículo y no desde una definición:

«Y en la represalia legal (qiṣāṣ) tenéis vida, oh dotados de entendimiento.» [al-Baqara: 179]

A la mente acude un dictamen jurídico aparente: la legitimidad de la represalia. Pero en el versículo hay algo más hondo que el dictamen; responde por sí mismo a una pregunta que aún no hemos planteado: ¿por qué se legisló la represalia? Y la respuesta es una sola palabra: «vida». El fin de la represalia no es quitar un alma, sino preservar las almas y disuadir al agresor antes de que agreda. Contempla la precisión de la expresión coránica: puso en la represalia —en apariencia una muerte— una vida; pues el saber que el agresor sufrirá represalia refrena a las almas de derramar sangre, y así la gente vive en seguridad. Este paso de la pregunta «¿cuál es el dictamen?» a la pregunta «¿cuál es el fin?» es el meollo de lo que llamamos tafsīr orientado a los fines (al-tafsīr al-maqāṣidī). Antes de adentrarnos en su historia, sus figuras y su fruto, debemos clarificar su concepto y precisar su término, pues es la llave de toda la serie; ningún edificio se sostiene sobre un término vago e inestable.

Primero: «los fines» en la lengua

«Maqāṣid» es el plural de maqṣid, de la raíz (q-ṣ-d), que gira en torno a significados próximos unidos por un solo origen. Entre ellos está la rectitud del camino; se dice «un camino qāṣid», es decir, recto y fácil. Entre ellos, dirigirse a algo y acudir a ello; se dice «qaṣadtu tal cosa», es decir, me dirigí a ello deliberadamente. Entre ellos, la moderación y la ausencia de exceso; de ahí Su dicho: «Y sé moderado en tu andar» [Luqmān: 19], es decir, sé equilibrado y moderado; y «y entre ellos hay uno moderado (muqtaṣid)», es decir, equilibrado y mesurado.

Así, qaṣd, en su origen lingüístico, es dirigirse a una meta por un camino recto y equilibrado. Este significado lingüístico ilumina el término profundamente, pues reúne tres cosas: la existencia de una meta que se pretende, la rectitud del camino que conduce a ella, y la moderación en el recorrido sin exceso ni negligencia. Así, «maqṣid» pasó a ser la meta hacia la que uno se dirige, y «maqāṣid» son las metas y las sabidurías buscadas del habla, la acción o el dictamen. Y cuando se anexan al Corán, se convierten en: las metas y las sabidurías que Dios quiso al revelar Su Libro y legislar sus dictámenes.

Segundo: el tafsīr orientado a los fines como término técnico

Si pasamos de la lengua al término técnico, el tafsīr orientado a los fines puede definirse como: examinar el Corán para exponer las sabidurías y las metas por las que fue revelado y por las que se legislaron sus dictámenes, junto con descubrir los significados de sus palabras y ampliar sus connotaciones lingüísticas. En una formulación complementaria de algunos investigadores: es el examen e investigación de los fines de los textos y de los intereses pretendidos por sus dictámenes, para luego interpretarlos y extraer sus significados e implicaciones conforme a los fines e intereses que se hagan patentes, sin artificio ni distorsión.

Las dos últimas restricciones —«sin artificio ni distorsión»— son esenciales en la definición, no superfluas; excluyen del método orientado a los fines todo significado cargado sobre un versículo que no puede soportar, o todo capricho proyectado sobre él en nombre de los fines. El tafsīr orientado a los fines es disciplina, no libertinaje; profundidad, no artificio. Nótese, además, que la definición no hizo de los fines un sustituto del significado lingüístico, sino que lo emparejó con él: «junto con descubrir los significados de sus palabras». El fin es una rama del significado, y el significado es su raíz; quien busca el fin antes de afianzar el significado ha invertido el orden y ha edificado sin cimiento.

Tercero: de comprender la palabra a comprender el fin

Para acercar el concepto, contempla Su dicho acerca de la oración:

«En verdad, la oración prohíbe la indecencia y lo reprobable.» [al-ʿAnkabūt: 45]

La comprensión literal se detiene en el dictamen: la oración es una obligación con una forma específica, pilares conocidos y tiempos definidos. La comprensión orientada a los fines añade a ello la exposición de la meta declarada en el mismo versículo: que la oración se legisló para que dé en quien la cumple un freno ante la indecencia y lo reprobable, y un vínculo vivo con Dios, como en Su dicho: «y establece la oración para Mi recuerdo» [Ṭā Hā: 14]. Así, quien establece la oración con sus pilares y, sin embargo, ella no lo refrena de una indecencia ni de lo reprobable, ha cumplido su forma y ha perdido parte de su fin; su tarea es revisar su humildad y su presencia, no abandonar la oración.

Aquí emerge un control crucial que este proyecto repite: el tafsīr orientado a los fines no anula el sentido aparente de la palabra ni suprime el dictamen, sino que lo conecta con su espíritu y su meta. No es una rigidez literalista que vacía la adoración de su fin, ni una disolución del dictamen so pretexto de alcanzar el fin. Ambos extremos son errores: quien reza sin espíritu, y quien pretende que la intención es «el recuerdo del corazón» y abandona la oración. Lo correcto reúne la forma y el espíritu: un dictamen que se cumple y un fin que se mantiene presente.

Cuarto: ¿una ciencia independiente o un método de inquisición?

Surge una pregunta natural: ¿es el tafsīr orientado a los fines una ciencia autónoma con su objeto y sus cuestiones, o un método de inquisición empleado dentro del tafsīr general? Algunos investigadores sostuvieron que se ha convertido en una ciencia naciente con sus reglas, controles y términos; otros sostuvieron que es un color o una corriente entre los modos del tafsīr. Lo más cercano reconcilia ambos: es un método interpretativo que maduró y se cristalizó hasta convertirse en una corriente amplia y autónoma, que extrae sus principios de dos grandes afluentes: la ciencia de los fines de la Sharía, que fundamentaron los teóricos del derecho, y las ciencias del Corán y las reglas del tafsīr.

No es, pues, un sustituto del tafsīr por transmisión (bi-l-maʾthūr), ni del tafsīr lingüístico y retórico, sino que los complementa y corona su trayecto, pues comienza donde ellos terminan: parte del significado correcto establecido por la gente de la lengua y la transmisión, y luego da un paso más hacia el fin pretendido de ese significado. La relación entre él y los demás modos del tafsīr es de integración, no de competencia; de construcción, no de demolición.

Quinto: fines generales y fines particulares

La inquisición del tafsīr orientado a los fines se ordena en dos niveles integrados. El primero: los grandes fines generales por los que se reveló todo el Corán —como guiar a las personas, rectificar la creencia, purificar las almas, establecer la justicia y desarrollar la tierra con el bien—. El segundo: los fines particulares de una sura específica, o de un grupo de versículos, o de un dictamen singular —como el fin de la pureza en los versículos de la ablución, y el fin de la castidad en los versículos del velo y de pedir permiso—.

El tafsīr orientado a los fines atiende a ambos niveles a la vez, leyendo lo particular a la luz de lo universal e iluminando lo particular por lo universal, de modo que la comprensión de un versículo no se desvíe de los fines globales del Corán. Este enlace entre lo particular y lo universal es de los rasgos más precisos del método, pues preserva de una comprensión desviada de un versículo que choque con el espíritu general del Corán, y otorga al lector una concepción unificada y coherente en vez de una comprensión dispersa.

Un ejemplo aplicado: el fin del ayuno

Apliquemos el concepto a una adoración que vivimos cada año. Dios dijo:

«Se os ha prescrito el ayuno, como se prescribió a quienes os precedieron, para que seáis conscientes de Dios.» [al-Baqara: 183]

El dictamen del versículo es aparente: la obligatoriedad del ayuno. Pero el versículo no nos dejó en el dictamen, sino que concluyó con su fin declarado: «para que seáis conscientes de Dios». El ayuno no es mero abstenerse de comida y bebida, sino una escuela que cultiva la conciencia de Dios y la vigilancia ante Él en lo secreto y en lo público. Quien ayuna, conteniendo su estómago pero no su lengua y sus miembros de lo prohibido, ha alcanzado la forma de la adoración y ha perdido su mayor fin; de ahí el hadiz que transmitió al-Bujārī: «A quien no abandone la palabra falsa y el obrar con ella, Dios no tiene necesidad de que abandone su comida y su bebida». Esta comprensión genera en el corazón del musulmán una pregunta práctica que acompaña a cada adoración que cumple: ¿qué quiso Dios que se realizara en mí tras esta adoración? Solo con esta pregunta, la adoración pasa de un movimiento externo a un efecto en el corazón y en la conducta.

A esto le sigue el segundo artículo: «El tafsīr orientado a los fines y sus hermanos: una distinción que disipa la confusión».

| Una enseñanza para la vida: Lee cada versículo con dos preguntas, no con una: «¿Qué dice el versículo?» y luego «¿Por qué lo dijo?». La primera te abre el significado; la segunda te abre el fin. Pruébalo esta semana con un versículo que hayas memorizado: escribe su dictamen en una línea, y la meta que quiere de ti en otra — y hallarás la recitación transformada de letras que se cumplen en una guía que se vive. | |---|

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