La realidad de la fatwa en los Estados Unidos en la era de la inteligencia artificial
Desafíos y soluciones
Décima Conferencia Mundial — Secretaría General de las Casas y Organismos de Iftāʾ del Mundo
El Cairo — República Árabe de Egipto
Agosto de 2025
Secretaría General de las Casas y Organismos de Iftāʾ del Mundo (adscrita a Dar al-Iftāʾ de Egipto) — Actas de la conferencia, Volumen 5, Eje 4: La inteligencia artificial y el desarrollo del trabajo institucional del dictamen — pp. 2302–2343
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Árabe
978-977-6998-61-2
Resumen
Una ponencia arbitrada presentada en la Décima Conferencia Mundial de la Secretaría General de las Casas y Organismos de Iftāʾ del Mundo (El Cairo, agosto de 2025), celebrada bajo el lema «La formación del muftí sabio en la era de la inteligencia artificial». La ponencia traza un mapa preciso de la realidad de la fatwa digital en los Estados Unidos, rastreando los desafíos técnicos, lingüísticos y culturales que encaran tanto el preguntante (mustaftī) como el muftí, y propone un marco metodológico reformista que asegure la concordancia entre los resultados jurídicos, los fines superiores de la sharía y la especificidad cultural de los musulmanes estadounidenses. Empleando un método inductivo-analítico fundamentado en doce entrevistas semiestructuradas con imames y muftíes activos en el contexto estadounidense, la ponencia se despliega en tres capítulos: la realidad de la fatwa en América; los desafíos metodológicos y sharaicos de la fatwa digital; y los contornos de un ecosistema de fatwa digital sabio para el entorno estadounidense.
Texto completo
⏱ 16 min de lecturaPonencia dentro del cuarto eje: «La inteligencia artificial y el desarrollo del trabajo institucional de la fatwa». Por el Dr. Ahmed Muhammad Abouseif (Doctor en Tafsīr y Ciencias Coránicas — Universidad de Al-Azhar; ex Director de la Administración General de Orientación Religiosa del Ministerio de Awqāf egipcio; Presidente de la Academia Americana de Imames — Dallas, Texas).
Introducción
Alabado sea Dios, Señor de los mundos, y la paz y las bendiciones sobre el más noble de los Mensajeros. Y, a continuación: a la sombra de la revolución técnica y epistémica que el mundo presencia hoy, la cuestión de la fatwa digital asciende al rango de los asuntos decisivos que moldean la relación entre el siervo y su Señor, y entre la Sharía y el curso de la vida. Internet y el desarrollo de la inteligencia artificial nos han abierto amplias puertas para recibir y difundir fatwas con facilidad y rapidez; al mismo tiempo, la luz de los desafíos científicos, metodológicos y sociales se ha vuelto más deslumbrante, lo que exige una pausa reflexiva y seria para refundar los conceptos y disciplinar los mecanismos.
Esta obra se propone trazar un mapa preciso de la realidad de la fatwa digital en los Estados Unidos, rastreando los problemas técnicos, lingüísticos y culturales que enfrentan tanto el consultante como el muftí, y proponiendo un marco metodológico y reformista que garantice la conformidad de los resultados jurídicos con los fines de la Sharía y la integridad de la particularidad cultural.
El número de musulmanes en los Estados Unidos hoy supera los 3,5 millones, que representan diversos orígenes étnicos y culturales, acompañados de una estructura institucional integrada de mezquitas, centros, escuelas y actividades de difusión. Bajo el dominio de las tecnologías inteligentes, las fatwas han entrado en la era de la digitalización; han aparecido «bots» y plataformas de inteligencia artificial que generan respuestas legales a gran velocidad. Esta intersección entre el fiqh preciso y los algoritmos de procesamiento masivo abre horizontes prometedores para facilitar el acceso y la difusión, pero también suscita problemas epistémicos, éticos y legales —desde la precisión de los juicios hasta la credibilidad de las fuentes y los límites de la intrusión de la técnica en el asunto religioso—.
El problema de la investigación: la realidad de la fatwa en América enfrenta problemas centrales en tres niveles interconectados: el consultante que carece de una brújula clara y vaga entre las fatwas, incapaz de distinguir la opinión de la fatwa y del iytihād colectivo; el muftí individual que carga con el peso sin cobertura institucional; y el espacio digital desbocado.
Objetivos: explorar los problemas metodológicos y legales de la fatwa digital en cuanto a los principios de la caracterización (takyīf) y la aplicación (tanzīl) y la observancia de los fines; analizar su efecto en la confianza de los consultantes y la calidad de la fatwa; y proponer un marco jurídico-técnico integrado que potencie la competencia del muftí digital equilibrando los componentes del iytihād legal con los estándares del desempeño técnico.
Plan: una introducción, tres capítulos (la realidad de la fatwa; los desafíos metodológicos y legales de la fatwa digital; hacia un sistema americano de fatwa digital racional) y una conclusión.
Capítulo primero: la realidad de la fatwa en los Estados Unidos
En Occidente, la fatwa no se limita a ser un juicio legal sobre una cuestión concreta; es uno de los principales mecanismos de orientación religiosa y social en la vida de los musulmanes, pues representa el vínculo entre el texto divino y la realidad cambiante. En el complejo contexto americano adquiere nuevas dimensiones; entra en el núcleo de las cuestiones de identidad y pertenencia, y carga con la responsabilidad de equilibrar la lealtad religiosa con la integración social y la obligación legal. Más del 70 % de los musulmanes en América pertenecen a orígenes culturales y jurídicos diversos (árabes, turcos, iraníes, paquistaníes, africanos, latinoamericanos), y muchos son de la segunda o tercera generación que hablan inglés como primera lengua. La realidad de la fatwa se mueve por tres vías: la individual (las fatwas de los imames y predicadores), la colectiva (las asambleas e instituciones) y la digital (internet y la inteligencia artificial).
Sección primera: la fatwa en el nivel individual
En ausencia de una autoridad religiosa central, el muftí individual —un imam, un director de centro o un predicador— se adelanta como la primera fuente de fatwa en la vida cotidiana de los musulmanes, por su necesidad de orientación directa y su confianza en la figura del imam que les habla en su lengua y comparte su entorno. Mas esta realidad no carece de desafíos vinculados a la idoneidad del muftí, la diversidad de orígenes y la particularidad de las cuestiones; un estudio halló que cerca del 63 % de los imames de las mezquitas americanas no poseen un título universitario en estudios islámicos, y que más de la mitad de las mezquitas no emplean a un imam a tiempo completo.
La naturaleza de las preguntas planteadas al muftí individual —a través de cientos de casos documentados durante más de quince años— se reparten en varios ejes: cuestiones de identidad islámica (felicitar a los no musulmanes en sus fiestas, la vestimenta y el hiyab en el trabajo, la doble pertenencia y la participación política y el servicio en el ejército, la crianza de los hijos en las escuelas públicas); conceptos familiares (el matrimonio con una Gente del Libro, el matrimonio civil y los contratos por internet, el divorcio y el julʿ y la custodia, la manutención); cuestiones de trabajo y transacciones (trabajar en entornos sospechosos, las compañías de seguros, los programas de ayuda gubernamental como HUD y 401K, las transacciones financieras modernas como el cash-back y la inversión en acciones); y cuestiones de adoración (combinar las oraciones por las horas de trabajo, la oración del viernes, orar en el automóvil). En esta realidad, la fatwa se vuelve un acto de iytihād complejo que exige la observancia de los fines de la Sharía, el fiqh de las minorías y el fiqh de la realidad americana con sus dimensiones legales y sociales.
Problemas vinculados a la fatwa individual: la divergencia y la contradicción, que suscitan la duda del consultante y le enseñan el «ir de compras» de fatwas; la debilidad de la fundamentación científica y la referencia; las presiones sociales y de financiación que amenazan la imparcialidad del muftí, en especial si está sujeto a una junta local; y la ignorancia de las leyes americanas, que produce fatwas que exponen a los consultantes a responsabilidad legal.
Remedios propuestos: recualificar a los muftíes que trabajan en América mediante programas que combinen la fundamentación jurídica con la comprensión de la realidad legal; crear una red de referencia para la fatwa individual mediante una plataforma digital unificada, pequeños comités científicos y una guía de fatwa unificada; fortalecer la integración entre el individuo y la institución (modelos destacados: el Consejo de Shura Islámico del Sur de California, y la Asociación de Imames de Houston); y la concienciación comunitaria de que la fatwa no es una «pastilla» sino un ladrillo en un edificio jurídico sólido.
Sección segunda: la fatwa en el nivel colectivo
La fatwa colectiva representa el brazo legislativo unificado capaz de dirigirse a la realidad desde una perspectiva de iytihād colectivo que observa los fines y las consecuencias. Entre las principales instituciones: la Asamblea de Juristas Musulmanes de América (AMJA), fundada en 2002, dedicada al fiqh de las minorías, con una metodología precisa (investigación, discusión colectiva, evaluación científica); el Consejo de Fiqh de Norteamérica (FCNA), fundado en 1986, el brazo jurídico de ISNA, que exige una mayoría de dos tercios para ratificar sus fatwas; y asambleas locales e iniciativas emergentes (el Consejo de Shura Islámico del Sur de California, el Consejo de Imames de Michigan, el Consejo de Organizaciones Islámicas del Gran Chicago).
Ventajas teóricas de la fatwa colectiva: la fuerza del iytihād colectivo por la convergencia de las mentes y la convocatoria de las especializaciones; el logro de la unidad de referencia y la reducción de la contradicción; la presentación de un discurso que observa la particularidad de la realidad americana; y la provisión de documentos de referencia oficiales.
Problemas prácticos: la débil difusión e influencia popular (la mayoría no conoce los nombres de estas asambleas); la rigidez institucional y la lentitud en responder a las novedades; la débil comunicación con los imames y los centros locales; la multiplicidad de referencias y la diferencia de metodologías (sobre felicitar a los no musulmanes, FCNA lo permitió mientras AMJA se inclinó a la prohibición); y la ausencia de financiación sostenible.
Remedios propuestos: fortalecer la relación entre las asambleas y las mezquitas locales (que superan las 2.700–5.000); coordinar entre las asambleas para unificar el discurso mediante un órgano coordinador; difundir la conciencia de la importancia de la fatwa colectiva a través de los predicadores y las instituciones educativas; y resolver el dilema de la financiación mediante los awqāf y las iniciativas digitales generadoras de ingresos.
Sección tercera: la realidad de la fatwa entre los «errantes de internet»
Muchos musulmanes —en especial la segunda y tercera generación— ya no llaman a la puerta del imam; recorren internet buscando la respuesta legal en un espacio que no rigen ni las cadenas de transmisión ni los controles de la recepción. Es el fenómeno del «vagabundeo jurídico digital», cuyos protagonistas comparten la falta de las herramientas para distinguir las fuentes fiables de las demás, y la incapacidad de distinguir la fatwa del consejo, de modo que se vuelven presa de fatwas truncadas o de extremismos intelectuales.
Las plataformas de fatwa digital, de la diversidad al caos: el errante se ve abarrotado entre plataformas fiables (IslamQA, IslamWeb, las casas oficiales de fatwa) y otras de procedencia desconocida o ideologizadas. Con el auge de YouTube y TikTok y las herramientas de IA, la fatwa se ha vuelto una mercancía de consumo rápido que carece de controles científicos, profundidad legal y responsabilidad jurídica.
La fatwa automatizada — cuando la IA habla en nombre de la religión: junto a los modelos generales (ChatGPT, Gemini, DeepSeek, Claude, Perplexity), han aparecido plataformas especializadas: el catarí Fanar con sus dos modelos Fanar Star y Fanar Prime; el indonesio QASiNa construido sobre la biografía profética; Mufassir QAS, que integra un sistema RAG para adjuntar a cada respuesta su fuente; y herramientas que mezclan la IA con la revisión humana. Comencé preguntando a los propios modelos de IA por su evaluación de las herramientas islámicas existentes; afirmaron su existencia y diversidad, con fortalezas (la rapidez, la disponibilidad del conocimiento, el apoyo a los no arabófonos) y debilidades (la débil precisión y documentación, la ausencia de personalización por escuela [madhhab], la alucinación, el sesgo), y coincidieron en dos condiciones esenciales para el éxito: la supervisión institucional científica, y la transparencia y la rendición de cuentas.
Problemas procedimentales: la disociación de la realidad (la brecha del contexto cultural); la ausencia de rendición de cuentas (el muftí digital se esconde tras una pantalla sin identidad ni cualificaciones, de modo que se propagan las «fatwas anómalas»); la formación confusa de la conciencia jurídica (una identidad religiosa contradictoria: fundamentalista en la adoración, liberal en las transacciones); la polarización ideológica de las plataformas; y la reducción del fiqh a «preguntas y respuestas». El propio ChatGPT admitió que su información no puede documentarse con un enlace o una referencia, porque ofrece un «resumen epistémico analítico-sintético» de su propia producción como modelo de lenguaje, no transmitido de una referencia concreta.
Capítulo segundo: los desafíos metodológicos y legales de la fatwa digital
Sección primera: las características epistémicas y metodológicas de la fatwa digital
Características epistémicas: (1) La estructura epistémica algorítmica —opera mediante algoritmos que analizan las preguntas lingüísticamente y buscan en bases de datos, pero es incapaz de captar los fines; «produce lenguaje sin comprensión real»—. (2) La interpretación literal de los textos —fracasa en distinguir los rangos de la significación y los rasgos de la exposición legal (la metáfora, la costumbre, el contexto)—. (3) La percepción contextual limitada («estrechez contextual») —no distingue a los musulmanes de un país islámico de las minorías en entornos occidentales—. (4) La ausencia del fiqh de los fines y las consecuencias.
Características metodológicas: (1) Referencia artificial, no por escuela (madhhab) —se nutre de bases de datos híbridas, e incluso puede apoyarse en la «selección aleatoria entre los dichos de los juristas»—; (2) Ponderación por algoritmo, no por prueba (según la prevalencia y la repetición de una respuesta); (3) El despojo del elemento de orientación y exhortación; (4) Emitir fatwas despojadas de responsabilidad jurídica («la irresponsabilidad jurídica digital»); (5) La susceptibilidad al sesgo de programación y al direccionamiento invisible.
Sección segunda: los problemas del método legal en la fatwa digital
La fatwa en su esencia es un arte que une la comprensión profunda de los textos, la perspicacia sobre los estados de la gente y la capacidad de ponderar; pero la fatwa digital se basa en gran medida en la «recuperación automatizada» de la información y en la reunión de los dichos sin discernimiento. Sus problemas: (Primero) ¿Posee la idoneidad para el iytihād? —carece de las condiciones del conocimiento (el conocimiento del Libro y la Sunna, los fundamentos de la lengua y el fiqh, los fines y la comprensión de la realidad); y la transmisión por sí sola no es fatwa—. Me serví de una encuesta a especialistas en IA (Ing. Muhammad al-Wazīr, Dr. al-Nāṣir ʿAbd al-Wahhāb, Dr. Muhammad ʿAlī), cuya conclusión es que la IA se apoya en aquello con que es alimentada y carece del poder de derivación —citando el estudio de Apple «La ilusión del pensamiento» (The Illusion of Thinking), que mostró su incapacidad de resolver problemas cuando se reformulaban—. (Segundo) La ausencia de la mirada de los fines y las consecuencias —puede dictaminar lícito el matrimonio de primos en Texas en conformidad con el juicio aparente, olvidando que veinticinco estados prohíben el matrimonio de parientes cercanos, lo que acarrea sanción legal—. (Tercero) Emitir fatwas sin una concepción clara —la plataforma recibe una pregunta escueta y ofrece una respuesta apresurada, reduciendo la fatwa a un emparejamiento superficial—. (Cuarto) La multiplicidad de dichos sin ponderación —presenta tres fatwas contradictorias y luego cierra con «elige lo que te convenga», lo que demuele el sentido de la fatwa—. (Quinto) La alucinación —el problema más grave: cuando el modelo no halla información precisa, inventa atribuciones a autores, referencias inexistentes o números y fechas inexactos—.
Sección tercera: la fatwa digital entre la amenaza y la oportunidad
La fatwa digital es en sí misma una herramienta, cuyo efecto se mide por el criterio de quién la usa y con qué controles. Amenazas: el caos de las referencias; la politización o sectarización de la fatwa; la pérdida del sentido de la rendición de cuentas; y la pérdida del equilibrio entre la facilitación y la laxitud. Oportunidades: facilitar el acceso al conocimiento legal; posibilitar una difusión global que cruza las lenguas; apoyar a las comunidades marginadas; fortalecer la fatwa colectiva y el iytihād institucional (la IA como asistente epistémico del muytahid, no un sustituto de él); dirigirse a la generación digital en su propia lengua; y fundar plataformas fiables que disciplinen la fatwa digital. Si la fatwa digital se deja a las fuerzas del mercado, se vuelve un instrumento de demolición de la conciencia; y si se domina bajo un liderazgo científico e instituciones serias, puede ser de las más grandes herramientas de la época para renovar el vínculo entre el musulmán y su fiqh.
Capítulo tercero: hacia la construcción de un sistema americano de fatwa digital racional
Sección primera: los principios rectores
(Primero) La centralidad de los fines de la Sharía (maqāṣid) —vincular el juicio a su motivo y la consecuencia a la intención del Legislador, con un equilibrio entre la fijeza y la apertura—. (Segundo) El iytihād colectivo, no individual —porque la complejidad de la realidad y la ramificación de las cuestiones hacen que la opinión individual sea propensa a la deficiencia—. (Tercero) El fiqh de la realidad americana —pues muchos juicios se solapan con las leyes civiles, y el efecto legal puede ser más grave que el religioso—. (Cuarto) La responsabilidad institucional, no el iytihād individual aislado. (Quinto) La apertura digital disciplinada con controles científicos y éticos.
Sección segunda: los componentes del sistema
Se asienta sobre cuatro pilares: (Primero) El cuadro cualificado —una cualificación que combine la sólida formación legal con el dominio del contexto americano, mediante programas prácticos y continuos—. (Segundo) La referencia colectiva —una mente colectiva racional mediante un consejo nacional de fatwa que reúna a sabios de las distintas escuelas, unidades de investigación y comités de revisión—. (Tercero) La presencia digital organizada —una plataforma digital central que constituya la interfaz epistémica fiable, adoptando la IA como asistente de investigación bajo estricta supervisión humana—. (Cuarto) El sistema de remisión e integración —una estructura en red, no jerárquica, que vincule las mezquitas locales, los organismos legales, las plataformas digitales y las universidades—.
Sección tercera: la hoja de ruta
(Primero) La doble cualificación de los muftíes —científica y cultural— y la concesión de certificados de acreditación oficiales (he constatado por experiencia personal a través de más de 23 estados que no menos del 65 % de las mezquitas carecen de imames, y que cerca del 30 % de los imames no están cualificados científicamente). (Segundo) Construir una red nacional de fatwa como una estructura coordinadora, no centralizada, que reúna comités regionales, una referencia central, consejos especializados y una unidad de investigación de campo. (Tercero) Lanzar una plataforma electrónica central con contenido bilingüe (árabe–inglés) y supervisión científica viva, integrando la IA en el archivo y la recomendación sin permitirle generar la fatwa final salvo mediante una revisión humana legal cualificada. (Cuarto) Implicar a la comunidad y construir la confianza mediante campañas de concienciación, la implicación de los jóvenes y alianzas con las escuelas y los centros.
Conclusión
La investigación giró en torno a una pregunta central: ¿cómo puede la fatwa cumplir su papel legal y social en el contexto americano? Quedó claro que la fatwa hoy necesita más que una respuesta momentánea: necesita estructura, referencia, conciencia e integración entre el ser humano, el conocimiento, la institución y el medio.
Recomendaciones:
- Lanzar un proyecto nacional para cualificar a los muftíes en América, combinando la fundamentación legal con el conocimiento del contexto local.
- Establecer una red nacional de fatwa que reúna a las asambleas existentes, coordine sus esfuerzos y emita documentos y resoluciones unificados.
- Lanzar una plataforma digital fiable de fatwa bajo supervisión científica colectiva, en la que se integren las herramientas de IA bajo vigilancia humana.
- Integrar la cultura jurídica en los planes islámicos locales, con énfasis en el fiqh de la realidad americana y el fiqh de la ponderación (muwāzanāt).
- Apoyar la investigación científica sobre las cuestiones de la fatwa en Occidente financiando estudios, alentando tesis universitarias y celebrando conferencias especializadas.
Lo escribió: Dr. Ahmed Muhammad Abouseif. (La investigación se apoyó, junto al análisis teórico y las entrevistas, en un registro de campo acumulado durante más de quince años de trabajo continuo de difusión en los Estados Unidos.)
Palabras clave
Cita sugerida
Abouseif, A.. (2025). La realidad de la fatwa en los Estados Unidos en la era de la inteligencia artificial. Décima Conferencia Mundial — Secretaría General de las Casas y Organismos de Iftāʾ del Mundo.